¿Son felices los traductores con sus estudios?

por / Miércoles, 13 diciembre 2017 / Publicado enBlog

Aunque la industria de la traducción está prosperando con un crecimiento constante y un valor de varios miles de millones de euros, muchos traductores en Europa difícilmente pueden ganarse la vida con su profesión. En muchos países, el ingreso promedio de un traductor independiente en realidad estaría por debajo del umbral de pobreza. La brecha entre los requisitos del mercado y las habilidades reales de los traductores parece ser bastante obvia. Muchos se quejan de no tener los conocimientos técnicos necesarios y de carecer de habilidades comerciales. ¿Qué conclusiones se pueden extraer sobre las brechas entre el conjunto de habilidades necesarias y reales entre los traductores y analizar qué tan felices están con las materias que han estudiado en la universidad?

Según el estudio de Henter, S. (2016). How Happy are Translators with their Studies? Current Trends in Translation Teaching and Learning E, 3, 24–66, los idiomas de trabajo más populares fueron inglés (29%), francés (18%), español (17%) y alemán (11%). La mayoría dijo que se especializaban en tres diferentes campos (40%). Sin embargo, el 7% (o 18 personas) también dijeron no se especializaron en nada específico, y 13 de las personas declararon que se especializaron en cinco o más áreas.

Las especializaciones más comunes fueron:

  • Técnico / Ingeniería 14%
  • Médico / Farmacéutico 13%
  • Literatura / Arte 13%
  • Comercialización 13%
  • Legal / Patentes 11%
  • Negocios / Finanzas 10%
  • Ciencia 8%

El 48% dijo que trabajaba como traductores independientes / correctores de pruebas y 13% dijeron que trabajaban como freelance traductores e intérpretes. 11% dijo que trabajaba como traductores empleados y el 9% dijo que trabajaban como traductores y profesores independientes. Sólo unos pocos trabaja en un trabajo que no está relacionado con sus estudios en absoluto, por ejemplo, como bailarín o empleado bancario, y algunos combinaron su trabajo como profesionales independientes con otros trabajos como asistente de biblioteca o enfermera auxiliar.

La traducción, un oficio tradicionalmente mal pagado y muy poco valorado, acusa la precariedad y la extensión de prácticas que tensionan el español.

La universidad ha desempeñado en España un papel fasto y otro nefasto. Por un lado ha formado a traductores extraordinarios; por otro los ha engañado haciéndoles creer, no sé por qué, que podrían vivir de la traducción.

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